martes, febrero 20, 2007

Vivir el doble de la mitad

Hasta las noticias de la tele ha llegado en los últimos meses el ascenso en el número de usuarios de una suerte de mundo virtual llamado Second Life.

En si no es un intento nuevo. Ya se había ensayado la comunidad virtual en muchos aspectos, desde los mas sencillos de civila.com, geocities.com, pobladores.com, hasta verdaderos ensayos de juegos de simulación social (SIMS, etc.).

El éxito de Second Life, quizá, haya sido el de asimilarse al mundo real del todo, en especial a aquellos aspectos más chuscos del fenómeno social.

Donde las iniciativas anteriores habían tratado de filtrar aquellos aspectos sobre los que el género humano regularmente viene quejándose, Second Life resulta que es en lo que hace más hincapié. O, cuando menos, es donde mediáticamente ha tenido más relevancia.

El mundo de Second Life es un mundo paralelo. Tiene todo lo que a este lado del espejo tenemos, exactamente igual, con la única diferencia que la toma de decisiones es más ágil y los avatares (aquéllos aspectos que influyen en nuestra persona -rol- sin que podamos ejercer un control sobre ellos) son menos. Y son menos, no porque el diseño del entorno lo impida explícitamente, sino porque el entramado social, me temo, no está aún suficientemente desarrollado. Así, las interdependencias entre individuos, a día de hoy, aún son bastante rudimentarias. Digamos que aún se puede disfrutar de una existencia bastante controlada y el éxito no es demasiado difícil de conseguir. De hecho es muchísimo más sencillo que en el mundo real. Y digo a día de hoy porque esta facilidad, esta “jugabilidad”, no es intencionada, sino que se produce, como decía, por encontrarse el entorno aún en los primeros estadios de su desarrollo (desarrollo social, porque técnicamente es, sin lugar a dudas, un alarde).

Pero hay dos aspectos (de entre los millones que se podían comentar) que me tienen alucinado.

Cada día más, la popularidad, el éxito, se traslada dramáticamente a los aspectos más deplorables del éxito humano, a los valores más tangibles y, por ende, más evanescentes, que como humanos somos capaces de crear.

En este mundo virtual uno diseña su personaje (el muñequito) a gusto del consumidor. Esto es, quienquiera que se dé una vuelta por el universo virtual que nos ocupa, verá un verdadero muestrario de clones, todos bellos y proporcionados. Sólo algunos “freaks” se deciden por crear su muñequillo con alguna tara física o, simplemente, con características físcas “no canónicas” (gorditos, feos, etc.). El resto, un porcentaje asombrosamente alto, se inclina por físicos “adecuados”, “ideales”. Con un cierto límite. Los muñecajos son bellos hasta un cierto punto, a partir del cual es necesario pasar por caja. Asi, con un par. Como lo oís. ¿Os suena de algo?

Hay ciertas características físicas de los roles que no son estándar, esto es, que se compran aparte. En el ránking de cosas que se compra la gente para el personajillo, están las tetas grandes, los culos poderosos y otros adminículos biológicos de similar pelaje cuya única función no es precisamente la de poder pasar más tiempo en la biblioteca, ni la de desarrollar una vacuna contra el chancro genital, pongo por caso,

¿Y como se compran esas cosas?

Con pasta, guita, parné, viruta. De la de verdad, De la que cuesta ganar. Billetitos. Eso sí, disfrazados de un nombre muy bonito pero que, al final, es lo mismo: hay que desembolsar un poquito del sudor de nuestra frente.

La moneda del engendro se llama Linden, y la entidad que controla los valores del engendro (en especial el del los Linden) es el Lindex, o sea una bolsa de las de toda la vida, en la que los valores suben y bajan a merced de las corrientes de mercado. Y sí, la respuesta a lo que os estáis preguntando es SI. Los Linden, vigilados por Lindex, son cambiables a US Dollars (a razón de 1 USD = 250 Linden), si bien el valor ha venido permaneciendo estable desde que se creó Lindex.

Y a partir de aquí, el límite es la imaginación de cada uno. Hay dinero (estable y aceptado) y hay vanidad. Hagan juego, señores.

Vaya como adelanto, y lo demás son deberes que tenéis para casa, que un ejemplo claro de uno de los negocios que más se está desarrollando en Second Life es..., venga ayudadme un poquito. Tengo unos cuantos Linden, y quiero más. Quiero muchos más. Los que tengo me dan para unas buenas tetas y una grupa caribeña, Mmmmmh..... Venga! Y encima no me pueden pegar nada en los humedales del muñecajo (no como en el Larry de nuestra juventud, cachituquetiempos!). Pues sí, señores, sí. Cyberprostitutes. Y ya es triste vender eso, pero ¿comprarlo? ¡No lo puede haber más tonto!

Hechas las presentaciones, caben hacerse muchas consideraciones.

La primera, por rigor, tendría que ser ¿qué lleva a los usuarios a darse de alta en este mundo virtual? Reducirlo a la excusa de la huida me parece demasiado simple. Una huida es, no cabe duda, pero una huida hacia adelante. Un a modo de apetito fáustico que nos impele a vivir vidas que nunca viviremos. A jugar con poder tomar decisiones sin grandes peligros. A desnudarnos del miedo y, si no somos valientes en este mundo de humores, serlo al menos en un mundo de mentirijillas. Como si los sables nos atenazasen la voluntad y jugásemos a guerreros con espadas de palo.

Las reglas no cambian sustancialmente. Hemos creado en este espacio el único mundo que somos capaces de imaginar: el real. ¿Valdrá aquí la aseveracion leibniziana de que éste es el mejor de los mundos posibles? ¿Será el paradigma de que el mundo es reflejo de nuestras capacidades, nada más y nada menos? Parafraseando al alemán, cuando decía que si Dios, en su libertad, crea un mundo, sólo puede ser el mejor posible, en una tour de force valga decir que si los hombres, sin venir a qué, movidos sólo por su inquietud, no sé si existencial, creamos un mundo cibernético, lo crearemos con las mismas carencias y virtudes que el que estamos acostumbrados a vivr. ¿O quién, si no, ha creado este Jammertal -o valle de lágrimas- que nos envuelve?

Por eso es un mundo sin demasiadas leyes explícitas, que sigue un principio permitivista, esto es, todo vale hasta que se cree un código en contra. Lo dramático es que, antes que los códigos de conducta, surgen los convencionalismos que dan lugar a aquéllos. En positivo, o sea, dando marco “legal” a un convencionalismo determinado, o en negativo -y esto es más grave-, limitando algunas tendencias que no por execrables son menos convencionales (homofobia, sexismo, racismo, etc.).

Porque el convencionalismo es instintivo a la sociedad. No, me corrijo. Es pulsional, por utilizar un término lacaninano. La sociedad, cualquier sociedad, tiende a buscar lugares comunes para la convivencia, convenciones sociales que, de manera instintiva y algo más, les hace afianzarse en sí mismas. Y este ensimismamiento es, probablemente, lo mas convencional del fenómeno social. Tan es así, que no imaginamos a los individuos fuera de la sociedad, sea ésto lo que quiera que entendamos, pero que casi nunca es distinto de La Sociedad en la que estamos inmersos. Por eso cuando visitamos países distintos, siempre venimos diciendo que es otro mundo. Pues no. Es el mismo. El que es otro eres tú. Como en la película Choose Me (algún día recuperaremos esa joyita), cuando el del bar le dice al prota ¿Usted es nuevo en el barrio?, y el otro le contesta No, yo soy el de siempre. El que es nuevo es el barrio.

En Second Life vivimos también la falacia de nuestros tiempos. Vivimos un mundo supuestamente pleno de libertades, en el que reina la ilusión de que podemos ser quien queramos, con todas las oportunidades al alcance de nuestra mano. Luego nos encontramos que no. Que tampoco aquí lo podemos conseguir. Nunca somos suficientemente ricos, ni guapos ni populares. Siempre falta algo que, lejos de servirnos de motivación (Dios te libre de conseguir tus sueños), las más de las veces sirven como fuente de frustraciones.

Bien es cierto que el poder no está representado por nadie en concreto, que no hay un gobierno reconocido, y que el modo de producción en términos materialistas parece novedoso. ¡Cagao puchao! Es lo de siempre. El poder es fáctico y se basa en relaciones, las más de las veces comerciales. Las grandes firmas (Apple, Coca-Cola, etc.) ya tienen sus espacios es Second Life, incluídas tiendas.

Si de política hablamos, Second Life puede suponer un caso de democracia llevada al extremo, y da verdadero pavor a lo que una democracia puede llegar. Y si de modos de producción hablamos, ya nos ponemos a llorar. Con todo a favor para crear un modelo de justicia social, un modelo que, dicho sea de paso, en este lado del espejo ha costado tantas vidas y tanta sangre, pues no. Replicamos aquéllo de lo que huimos, encantados como estamos de hozar en nuestra propia mierda. Vale que las consecuencias no son tan devastadoras pero, qué caray, pudiéndolo hacer como siempre, ¿para qué lo vamos a hacer bien?

Pues esto nos lleva a un término interesante. ¿Conviene regular los sistemas de relación (ahora ya no hablo de Second Life, sino de cualquier foro de relaciones interpersonales, llámese chat, foro, mud, punto de encuentro, etc.) o permitir que la propia evolución de las relaciones encuentre, dialécticamente, su modo de funcionamiento? Me parece más interesante la segunda opción, qué duda cabe, pero interesante no significa esperanzadora, la verdad, viendo el cariz que van tomando las cosas.

Si algo bueno le podemos encontrar a la proliferación de sitios como éste, es el impulso desde el que se lanzan. Seguir investigando en el modo en el que los humanos nos relacionamos, en el que producimos.

Un hito más en ese materialismo dialéctico que fundó Hegel (y Zizek, que es su profeta) para intentar recuperar un modo de pensar que necesitamos.

Una manera de pensar que nos permita vivir mejor, el doble si se puede, pero sin pasar necesariamente por la renuncia de vivir la mitad que nos quieren quitar.

5 comentarios:

Tobias dijo...

Es curioso. No hará ni dos semanas que me dí de alta en Second Life.
Evidentemente, como enuncias (por esta vez dejé al friki en el armario) en Second Life soy alto, atlético, moreno, con buen pelo, ojazos verdes y un buen paquete. Bastante parecido, por lo tanto a mi personaje en lo que desde ahora podríamos llamar First Life (juasjuas). Lo que pasa es que como en ese mundo virtual, todo el mundo es alto sexy y agradable de mirar, ligo lo mismo que aquí, o sea nada. Lo único que me gusta es que puedo volaaaaaaar, sin jugarme la vida con alasdeltas ni utilizar sustancias psicotrópicas. Me llamó la atención también lo de los Linden. Aunque aun no he descubierto las cyberlumis, sí he visto gente que se compra terrenitos, casas e islas, y que invierte US$ en ellos. No lo entiendo. En realidad no entiendo nada de nada en este mundo virtual. ¿Para qué pagar por un terreno virtual? A lo mejor el personajillo se va de vacaciones a la puñetera isla y así liga más, pero ¿para qué? Aunque pensándolo bien, con el tiempo igual se puede recalificar el terreno y ganar una pasta que te cagas. ¡Voy a entrar inmediatamente a ver si aun está disponible el nombre de Paco el Pocero!

Javier dijo...

Ha habido gente que ya ha ganado un millón de dólares en SL, y hay unos usuarios que generan más de 300 dolares de ingresos mensuales.

Yo estoy por inscribirme y crear un negociete de señoritas de carretera, en principio, luego ya iríamos a un local, pero vamos la cosa seguro que funciona. Con entrar diciendo: Sucking dicks, special offers!! o algo de eso seguro que el negocio iba viento en popa.

La otra idea es hacer de mendigo, a lo mejor también se pilla cacho.

Lo complementario sería mendigos chupapollas, pero el departamento d e marketing ha de estudiar la idea.

Voy a inscribirme en SL que estoy perdiendo dinero, semen, bytes y un montón de cosas más.

tobias dijo...

Sólo un pequeño comentario, a fuer de parecer impertinente, amigo Javi. Si las road-lumis chupan pollas, el negocio irá viento en proa, porque si va viento en popa es que se dedican al griego, en vez de al francés, que tú propones, lo que daría para un negocio complementario de chaperos de arcén.

Ya a la venta dijo...

a mi se me ha ocurrido otro negocio, se trata de un negocio de realidad paralela en el que los miembros de seconda life pude conocerse y generar nuevas relaciones. Vamos más multisesión que el windows "VISA" y el Mac OS Pre-Leopard de javier.

Ivette dijo...

A raiz de una releída de tu blog entré en Second Life y creo que llevo alrededor de un mes jugando con un muñequito... Tengo que aclarar que hasta ahora no me he gastado un duro en SL (aunque me voy a pensar lo de comprar tierra que no lo cyberprostituta, gracias, que incluso en el mundo virtual tiene una sus limites) y tambien soy una señorita estupenda (aunque ya sabes que tambien lo soy en RL y la honestidad ante todo ;p). En un mes, mi experiencia ha variado a la velocidad que se mueve Second Life...a esta altura he tenido hasta experiencia de psycho-virtual... En cualquier caso, creo que merece la pena mencionar un punto (de hecho creo que dos). Primero, al menos en mi caso, el hecho de que estamos interesados en conocer gente pero en mi lista de amigos solo hay tíos... y creo que en una proporcion altísima casados (y alguien me aclaró que debe de ser el caso contrario tambien). Aclaro que soy una conocedora pasiva (nunca inicio contacto, por alguna razón). Aunque mi experiencia es limitada me llama la atención lo de las personas casadas y en algunos casos la cantidad de tiempo que pasan online. Y aquí que cada uno saque sus propias conclusiones. Y otra es la falta de responsabilidad, en SL no la necesitas... Aunque detras de cada avatar haya una persona en este mundo si algo no te gusta cierras el grifo y se acabó la historia. Se toman decisiones a una velocidad descontrolada (un tipo me ofreció foto, e-mail, movil y visita en cuatro días... oopsss), y no hay repercusiones a tus actos. Personalmente creo que SL acabará sacando lo peor de muchas personas pero si sirve para que no lo saquen en la vida real bienvenido sea (aunque esto es mucho soñar, al final, cada avatar sigue siendo un reflejo de lo que somos (Y no de lo que querríamos ser... eso es solo superficial). En cualquier caso, creo que todavía no tengo suficientes datos y por el bien de la investigación científica... me voy a SL un ratito y te lo cuento :):)